Primer Viaje en Autopista
La primera vez que entras en una rampa de aceleración para incorporarte a una autopista, el corazón te late un poco más rápido. Hasta ahora, tu mundo ha sido de 50 o 70 km/h. De repente, necesitas ponerte a 100 o 120 km/h y mezclarte con camiones gigantes y coches que parecen tener mucha prisa. La autopista intimida, pero paradójicamente, es estadísticamente uno de los lugares más seguros para conducir una moto (todos van en la misma dirección y no hay cruces).
La Incorporación: Decisión y Gas
El error número uno del novato es entrar a la autopista demasiado despacio. La rampa de aceleración es, literalmente, para acelerar. Necesitas igualar la velocidad del tráfico antes de incorporarte. Si entras a 80 km/h cuando todos van a 120 km/h, te conviertes en un obstáculo peligroso. Baja una marcha, revoluciona el motor y usa la potencia de tu moto. Mira por el retrovisor, busca el hueco, señaliza y entra con decisión.
El Viento y las Turbulencias
A 120 km/h, el viento es una fuerza física tangible. Sentirás presión en el pecho y el casco. Si tu moto no tiene cúpula o pantalla, prepárate para hacer ejercicio de cuello. Lo que más asusta al principio son las turbulencias generadas por otros vehículos, especialmente los camiones. Cuando rebasas a un tráiler, sentirás una “bofetada” de aire que puede mover la moto lateralmente. No te pongas rígido. Mantén el acelerador constante y deja que la moto se mueva un poco bajo tuyo; la física (el efecto giroscópico de las ruedas) quiere mantener la moto recta. Pelear contra el manillar solo transmite inestabilidad.
Manteniendo la Distancia
En autopista, las cosas pasan rápido. La regla de los 2 segundos de distancia con el vehículo de delante se queda corta; intenta dejar 3 o 4 segundos. Esto te da visión y tiempo de reacción. Evita a toda costa rodar en el ángulo muerto de los coches. O estás claramente detrás, o estás claramente delante. Pasa poco tiempo “al lado”.
El Aburrimiento y la Fatiga
La autopista es monótona. El ruido constante del viento (usa tapones para los oídos, en serio) y la vibración cansan mucho más rápido que conducir por carreteras secundarias. La fatiga mental es real. Si sientes que tu atención divaga, para. Hidrátate y estira las piernas.
Tu primer viaje en autopista expande tu horizonte. De repente, lugares que estaban “lejos” se vuelven accesibles para una escapada de fin de semana. Es el primer paso hacia el mototurismo real.