Milla x Milla
Preparando un Viaje de Larga Distancia en Solitario
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Preparando un Viaje de Larga Distancia en Solitario

POR MILLA X MILLA
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Viajar solo en moto es una de las experiencias más puras y transformadoras que existen. No hay compromisos, no hay discusiones sobre dónde comer o cuándo parar. Eres dueño absoluto de tu tiempo y tu destino. Pero esa libertad conlleva una responsabilidad total. Eres el piloto, el mecánico, el navegador y el equipo de seguridad.

Planificación: Flexible pero Detallada

No necesitas tener cada minuto cronometrado, pero sí un esqueleto sólido de tu ruta.

  • Kilometraje diario: Sé realista. 500 km en un mapa no son lo mismo en autopista que en carreteras de montaña. Cansarse es peligroso. Planea días más cortos para disfrutar o descansar.
  • Puntos de repostaje: En zonas remotas, saber dónde está la próxima gasolinera es vital. Conoce la autonomía real de tu moto cargada.

Equipaje: El Arte de la Renuncia

Llenar las maletas es fácil; cerrarlas es lo difícil. La regla de oro: pon sobre la cama todo lo que crees que necesitas, y luego quita la mitad.

  • Distribución de peso: Lo más pesado (herramientas, repuestos) debe ir lo más bajo y centrado posible (fondo de las maletas laterales). Lo ligero (ropa, saco de dormir) arriba.
  • Herramientas: No lleves un taller entero, pero sí lo básico para tensar cadena, ajustar espejos, arreglar un pinchazo y bridas. Muchas bridas. Y cinta americana.
  • Documentación: Lleva copias digitales y físicas de todo.

Seguridad en Solitario

Cuando viajas solo, nadie te cubre la espalda.

  • Comparte tu ubicación: Usa apps como WhatsApp o Google Maps para compartir tu ubicación en tiempo real con un familiar o amigo de confianza.
  • Check-ins: Establece una rutina de mensajes al salir y al llegar.
  • Salud: Hidrátate antes de tener sed. Come antes de tener hambre. El hambre y la sed afectan tu capacidad de decisión mucho antes de que lo notes físicamente.

El Factor Psicológico

Habrá momentos duros. Lluvia, frío, averías o simplemente soledad. En esos momentos, la fortaleza mental es tu mejor herramienta. Aprender a estar cómodo dentro de tu propio casco, con tus propios pensamientos durante horas, es quizás el mayor desafío y la mayor recompensa del viaje en solitario.

Descubrirás que, cuando viajas solo en moto, en realidad nunca estás solo. La moto es un imán de conversaciones. La gente se acerca, pregunta, ayuda. La vulnerabilidad de ir en dos ruedas te conecta con el mundo de una forma que un coche jamás permitirá.

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